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Por Fernando RUIZ DEL CASTILLO

 

Mientras que gobernadores de otras entidades del país aplican medidas más estrictas para contener el avance de la pandemia del Covid 19, en Baja California el gobernador Jaime Bonilla Valdez, ha deslizado en los dos últimos días la posibilidad de aflojar las restricciones actuales para evitar, plantea, un colapso económico en el Estado.

Aquí hemos mencionado el carácter fuerte, en ocasiones autoritario, del jefe del Ejecutivo Estatal quien desde el cargo que ostenta actúa en ocasiones más como directivo de una empresa que realmente como el Gobernador del Estado, lo cual no significa que esté mal, sino que es un estilo diferente al que no estamos acostumbrados.

Sin embargo, y lo decimos con toda preocupación, estar pensando en "aflojar el paso" para adelantar la apertura de empresas no esenciales, como las maquiladoras, podría resultar no solo peligroso, sino criminal.

Sabemos, por lo que vimos en las transmisiones vía Facebook del domingo y lunes pasados, que el titular de Salud estatal, Dr. Óscar Pérez Rico, jamás se atreverá a contradecir las indicaciones del gobernador Bonilla.

Si le dice brinca, el funcionario brinca tan alto como el gobernador quiera así que si le ordena levantar las restricciones, Pérez Rico lo hará. Ni que se mandara solito.

Pero alguien tiene que decirle a Bonilla Valdez que una cosa es buscar temas álgidos para polemizar con el gobierno federal y acaparar las primeras planas y las columnas políticas, y otra muy distinta es aprovecharse de sus facultades soberanas para dictar órdenes autoritarias que ponen en riesgo la salud y vida de los bajacalifornianos.

No. Eso no se vale Gobernador.

Ojalá que sus comentarios hayan sido solo con el propósito, muy válido, de seguir apareciendo en los titulares de los medios nacionales y los noticieros. Como político le interesa que lo vean, escuchen y lean en el primer círculo nacional.

Pero el momento no está para lucimientos personales con enfoque electorero.

Apenas ayer voces de expertos advierten que la crisis más alta está por llegar y no es, de ninguna manera, el momento para comenzar a aflojar el paso. Lo dijo el reiteradamente el propio López Gatell, lo advirtió antes el

Al contrario, tal vez es momento de tomar los ejemplos de gobernadores de otros estados que, sin pensar en el costo político inmediato sino en las vidas de sus representados, han endurecido acciones para obligar a la gente a que permanezca en sus hogares.

"Quédense en su casa" han dicho hasta el cansancio., Mantengan la sana distancia, reiteran. No lo hicieron, multas, No aprenden. Cárcel.

Desgraciadamente hemos visto en los últimos días, contrario a la percepción del Gobernador del Estado, que la gente ha comenzado a salir de nuevo a las calles llevadas por el aburrimiento y alentados tal vez por informaciones incompletas y las expresiones temerosamente triunfalistas del jefe político en el Estado.

No son necesarios los estudios y gráficos de Google y Apple que tanto molestaron al gobernador, para asegurar que la gente comienza a relajarse. Basta recorrer las calles, detenerse en una esquina y contar los cientos de automóviles particulares y del servicio público que transitan con más de dos personas a bordo.

Hay que salir del bunkers de la Cespt, viajar a otras ciudades fuera de Tijuana, como la capital del Estado, por ejemplo, para comprobar que los datos de movilidad que tanto le molestaron se quedaron cortos ante la realidad. Le gente está en las calles, por necesidad o por irresponsabilidad, pero lo está.

Así que hablar ahora en estos momentos cruciales de "aflojar" medidas, no solo sería una irresponsabilidad, sino un verdadero acto criminal que costaría muchas vidas.

Y esas, irán a la cuenta personal del Gobernador.

De nadie más.

 

LA DANZA DE LOS NÚMEROS

 

De un día para otro, las cifras entre las que reporta la Secretaría de Salud de Baja California y las que a nivel nacional muestra el subsecretario Hugo López Matell, comienzan a acercarse.

De pronto, a las oficinas centrales de la Dirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud en la Ciudad de México, llegaron en abundancia los datos sobre contagiados, sospechosos, posibles y fallecidos por el Covid 19 en Baja California.

Antes, apenas un par de días antes, el gobernador Jaime Bonilla Valdez, había señalado de manera puntual su inconformidad por la disparidad en los datos que se manejaban a nivel estatal y los que, día con día, reportaba el subsecretario López Gatell.

El fin de semana llegó oportuno para "jugar" un poco con las cifras y buscar la forma de que nadie quede mal y al final todos queden bien, aunque sigan engañando a los mexicanos.

Pero como diría Jack El Destripador…vamos por partes.

Y es que apenas el viernes 17, el número de víctimas de Covid 19 que reportaba la Secretaría de Salud nacional era de apenas 33, mientras que aquí, desde el bunker en Tijuana, el titular de Salud en el Estado, Dr. Óscar Pérez Rico reportaba 72; la diferencia, 39.

Pero, tras el reclamo del gobernador, de pronto, el sábado 18 las oficinas centrales en la capital del país encontraron algunas víctimas más y subieron el dato a 68 muertos, en tanto que en Baja California la cifra subía a 81. La diferencia se reduce a 23.

Para el domingo 20, México localizó otros muertos y elevó su cifra fatal a 75, en tanto que Baja California sumó otras dos víctimas para llegar a 83. La diferencia era de solo 8.

Este lunes, casualmente y por fortuna, el número de muertos reportados en el informe de la mañana por el Dr. Pérez Rico al Gobernador del Estado se mantuvo en 83 muertos en tanto que por la tarde, el Gobierno Federal, se quedó también en los 75 del día anterior. La diferencia sigue siendo de 8.

Qué bueno pues que ya se pusieron de acuerdo y, aunque no es lo más honesto, seguramente poco a poco estarán sumando un día, unos, y bajando otro, los otros, en tanto encuentran la forma de emparejarse.

La impresión es que, como se confirmó, antes uno mentía, al parecer, ahora serán los dos.

 

LISTO EL RELEVO EN LA OFICIALÍA MAYOR

 

No diga que aquí lo leyó, pero en unos días más, en cuanto termine de recuperarse el todavía Oficial Mayor del Gobierno del Estado, Salomón Faz Apodaca, sacado de circulación un par de semanas por el Covid 19, el gobernador Jaime Bonilla llevará a cabo los cambios ya hace tiempo adelantados en varios medios de comunicación.

Muchos son los nombres que se han manejado, pero todo indica que ya se tomó la decisión y el relevo del futuro secretario del Agua será el abogado Jorge Alberto Borja Robles, actual asesor legal del Instituto para la Salud y el Bienestar de Baja California.

Aunque Borja Robles, por cierto, sobrino del exgobernador Xicoténcatl Leyva Mortera, buscaba con ansias ocupar la titular de la Cofepris, finalmente lo convencieron de aceptar la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado.

Y pues, como buen soldado, aceptó sacrificarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

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