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Por Fernando RUIZ DEL CASTILLO

 

Puede que su estilo no agrade a muchos. De hecho, su carácter autoritario que en ocasiones raya en el despotismo, no resulta agradable para otros tantos. En su equipo pocos gozan de su amistad. Y es que se "lleva fuerte".

Pero es la forma de actuar de un empresario que ha sido exitoso, que piensa y actúa como un ejecutivo y que actualmente es el gobernador del Estado de Baja California.

Por eso no se ha tentado el alma para hacer los cambios necesarios en el gabinete estatal. Unos por sospechas de corrupción y otros, los más recientes, por franca incompetencia.

Reconoce, escucha y lee cuando de denuncias comprobadas se trata. Está atento a las redes sociales y a los medios digitales y exige respuestas a sus colaboradores.

No deja pasar el tiempo.

Tampoco le tiembla la voz cuando de elevar el reclamo se trata, aunque en sus cuestionamientos sus propios colaboradores "pasen aceite".

Así ocurrió ayer en su mensaje cuando el secretario de Salud, Dr. Óscar Pérez Rico, fue duramente interrogado por el jefe del Ejecutivo Estatal sobre las diferencias de cifras entre víctimas y muertos del Covid 19 que le muestran diariamente y las que a nivel nacional reporta la Secretaría de Salud a través del subsecretario Hugo López Gatell.

Lo hemos venido mencionando a través de las redes sociales y lo planteamos clara y gráficamente en nuestra columna anterior. Lo señalamos también: Alguien miente.

Y Bonilla Valdez puso el tema a nivel nacional al pedirle a su secretario de Salud que explicara y pidiera explicaciones sobre qué es lo que estaba pasando.

"Esto es sumamente delicado y peligroso publicar información que no es fidedigna, ha provocado un gran descontento social, ya que el dosificar o maquillar la información, es un asunto muy grave. Como gobernador de Estado, voy a exigir a la federación una explicación de lo que está pasando", dijo al inicio de su intervención.

"El tiempo nos va a determinar la razón, yo creo que es flaco favor el que le están haciendo al país cuando no dan los datos al día, porque no pueden hacer un reporte diario sin saber que está siete días atrasado. Yo le pregunto a los expertos que están haciendo esta información, expertos entre comillas, ¿por qué están reportando una información que no es real?", soltó.

Perplejo, anonadado ante la serie de preguntas y cuestionamientos, el secretario de Salud asentía o negaba con la cabeza e intentaba responder mientras su rostro cambiaba de color, sosteniendo, en síntesis, que el Estado envía puntualmente la información a oficinas centrales.

Por la tarde, en medio de una retahíla de términos médicos y científicos, de un recorrido virtual por los hospitales del país y sus sistemas informáticos, de enredos retóricos y sutiles réplicas, López Gatell y el director de Epidemiología de la SS, José Luis Alomía responsabilizaron a los estados de la información que ellos presentaban.

Es más, dieron las nuevas cifras del día reportadas hasta el cierre de ayer viernes por la tarde, acumulando 536 casos positivos y 33 muertos por Covid 19 en Baja California exclusivamente, contra los 565 positivos y 72 muertos reportados por el estado, una diferencia de 29 y 39 casos, respectivamente.

Y así podemos seguir jugando con números, fechas fatales, recorridos virtuales, responsabilidades cibernéticas, sistemas informáticos, pero las preguntas más importantes siguen siendo ¿quién o quiénes mienten? Y sobre todo ¿por qué?

Ambos cuestionamientos siguen en el aire y están de regreso a la cancha del titular del Insabi en Baja California quien de seguro tendrá que demostrar, como lo afirmó ayer mirando a los ojos al gobernador Bonilla, que la institución estatal envía diariamente, en tiempo y forma, la información actualizada al centro informático de la capital del país.

Y no, no se trata de ganar o perder, de reconocer a quien suma bien o cuestionar al que resta mal. No es una simple operación aritmética.

Se trata de que los bajacalifornianos conozcamos la verdad y de finalmente saber quién está manipulando las cifras pero, sobre todo, con qué interés y con qué intención se difunden medias verdades que, al final y como en todos los casos, se convierte en una mentira completa.

Pero hoy no se trata de cualquier cosa. Es un tema de salud pública, de vidas y muertes, de enfermos leves y graves, de intubados y en el mejor de los casos, recuperados.

Ejecutivo como es, por su formación empresarial más que por su representación en el Gobierno del Estado, tenga la certeza de que, si las medias verdades se originaron en el Insabi y le hicieron quedar mal a nivel nacional, hay que ir pensando en el relevo en el sector salud, aún en medio de la pandemia.

De igual forma, si el personal de Insabi reportó oportunamente los datos y en la Dirección Nacional de Epidemiología o en el departamento de informática de la Secretaría de Salud no hicieron su tarea, no merecen seguir en el cargo.

Pero seguramente el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene "otros datos".

 

 

 

PD.- Tan simple como que las oficinas centrales concentren diariamente y antes de las 18:00 horas la información en una tabla Excel, con los reportes diarios de los 32 estados a través de un simple teléfono, anotando los positivos, negativos, fallecidos, recuperados y acumulados. Hasta en tarjetas informativas escritas con pluma o lápiz. ¿Para qué tanta retórica científica e informática?

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