Battle on middle east for Eagle Warriors

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Por Fernando RUIZ DEL CASTILLO


 

 

No.

Las cuentas nomás no salen.

Por más que le sumo y resto, agrego y quito, le bajo el cero y sigue tocando.

Durante los últimos tres días he estado dándole seguimiento a las conferencias del gobernador Jaime Bonilla Valdez, regularmente entre 9:00 y 10:00 horas, dependiendo de la duración de sus reuniones de seguridad y evaluación, así como las vespertinas del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell y los funcionarios del sector Salud.

Las gráficas que se muestran y se han venido exhibiendo en los últimos días son diferentes, no solo en su presentación llenas de líneas y puntos coloridos, sino en el contenido.

Las cifras muestran dos realidades.

La local, más alarmante pero que sin ser del todo cierta parece acercarse más al preámbulo de una dolorosa tragedia que estamos por vivir.

Y la nacional, matizada intencionalmente para reducir, dicen, el impacto psicológico o atrasada intencionalmente para mentir y ocultar una situación que parece estar a punto de salirse de control.

Finalmente, en ambos casos, es criminal.

Como criminal ha sido seguir manejando los datos de contagios confirmados cuando de acuerdo con el método Centinela, al que tanto hace alusión el Dr. López Gatell, las estimaciones son de por lo menos 8 veces lo que nos arroja que al día de ayer el número de positivos andaría arriba de los 55 mil en el país, de los cuales unos 4,300 corresponden a Baja California.

Tal vez por eso, por no decir la verdad completa, por dolorosa y terrible que sea, a los mexicanos nos sigue importando poco salir a las calles, seguimos recibiendo gente, haciendo reuniones y fiestas, ignorando los insistentes llamados de las autoridades de todos los niveles, burlándonos de la muerte.

Pero volviendo al tema de las cifras distintas, tenemos que ayer por la mañana el gobernador Bonilla y su titular de Salud, Dr. Óscar Pérez Rico, nos informaron que los contagiados positivos con Covid 19 en Baja California había subido a 538 (que multiplicado por 8 nos arroja 4,304), en tanto que el de muertos se había elevado a 65; 7 más que un día antes y 15 más que el lunes que teníamos 50.

Por la tarde, el personal de Salud federal a cargo de Hugo López Gatell mostró otros números en cuanto a contagiados con 505 (33 menos que BC) y sólo 31 muertos (34 menos que BC).

¿Por qué esas diferencias, tanto en confirmados positivos pero, sobre todo, en el número de fallecidos por el Covid 19?

Porque no se trata de un error de "dedo" como pudieran argumentar López Gatell José Luis Alomía, Director de Epidemiología. Tampoco se equivocó el responsable del diseño de los mapas y las gráficas, al colocar los números.

Otro ejemplo:

En Sonora, ayer tarde el secretario de Salud, Otto Claussen, informó que en esa entidad se tenían 117 personas confirmadas con Covid 19, en tanto que las víctimas ascendían a 14. A nivel federal, los cifras eran de 89 enfermos y 10 muertos.

Tan solo entre Baja California y Sonora, suman hasta ayer 79 víctimas, contra 42 que reportan las autoridades federales.

Son 37 que no aparecen en el reporte diario nacional y corresponden tan solo a 2 de los 32 estados del país.

¿Cómo andarán en las otras 30 entidades federativas? ¿Cómo será la realidad en los anfiteatros y funerarias del país? ¿Cuántas más serán las familias afectadas por la pandemia?

Señores: En estos momentos no caben espacios para las mentiras.

Deben decir la verdad, por escandalosa y dolorosa que sea.

Tal vez así y sólo así, dejemos de ver todo esto como si se tratara de una artimaña oficial para, mediante el temor, mantener controlada a la sociedad.

El problema es real. Ahí están los 131 mil muertos en el mundo de diciembre a la fecha, así como los casi 2 millones de hombres, mujeres, niños, adultos y jóvenes de todo el mundo contagiados con el Covid 19, muchos de los cuales, por desgracia, morirán.

Pero además de decirnos la verdad, tendrán que predicar con el ejemplo.

No puede salir los funcionarios de Salud frente a las cámaras de televisión y en las redes sociales recorriendo los hospitales y clínicas sin, al menos, un cubrebocas, insistiendo a todo el mundo que guarden su distancia, se mantengan en casa, usen gel antibacterial, se laven sus manos y, en general, que se cuiden.

Hay una frase que puede sonar muy trillada pero que, por sentido común, es lo más práctico en este momento: La palabra convence, pero el ejemplo arrastra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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