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POR FERNANDO RUIZ DEL CASTILLO  

Apresurados, pero ordenados como hormiguitas, poco después del mediodía del 31 de enero del 2020, empleados de confianza de Carlos Gomez Valdez, subdirector administrativo de la Secretaría de Salud de Baja California, entraron a la oficina atendiendo un llamado urgente.

No duraron mucho dentro. El tiempo estaba corriendo y así como entraron, salieron.

Cada uno, con varias carteras de vales canjeables de la empresa Si Vale México, S.A. de C.V., cuya vigencia terminaría antes de la medianoche de ese mismo día.

La cantidad total: $152,820.00 que si bien es cierto no es mucho dinero, comparado con los miles de millones que ahí se manejan, de cualquier forma, es dinero en vales que debió haberse entregado desde el 2018 a los trabajadores del Instituto de Servicios de Salud del Estado de Baja California.

Pero como algunos de esos trabajadores no se enteraron o no les interesó, otros ya habían sido dados de baja, se habían pensionado e incluso unos cuantos habían fallecido, las carteras de vales quedaron guardadas en espera de que fueron reclamadas por sus auténticos propietarios.

Testigos del "Operativo Rastrillo" ejecutado desde las oficinas de la Dirección Administrativa de Isesalud, recuerdan que en el 2018, durante el penúltimo año de la administración de Francisco Vega de Lamadrid, dicha dependencia solicitó a la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado llevar a cabo la licitación pública nacional LA-902002994-E46-2018 con número de contrato Isesalud-Suministro-Vales-Fin de año 2018-187/18.

Durante el periodo 2019 se estuvo contactando al proveedor asignado en la licitación para conseguir el reintegro económico a las cuentas del Instituto, de los vales de despensas de fin de año que no fueron entregados al personal debido a bajas, defunciones o simplemente no fueron reclamados por el personal interesado.

La empresa ganadora "Si Vale México, S.A. de C.V., respondió que hasta que Isesalud le pagara el adeudo que éste tenía con su empresa, llevaría a cabo el canje de vales que se resguardaban en el instituto.

Sin embargo el viernes 31 de enero del 2020, y aquí viene lo bueno, a la nueva administración encabezada por el Dr. Óscar Pérez Rico y el subdirector administrativo, quien se ostenta como Contador Público sin estar titulado, Carlos Gomez Valdez, giraron instrucciones a un grupo de personas de su entera confianza, quienes laboran para el Instituto, así como al director de administración, Mikel Roberto Alcántara Hernández, pidiéndoles asistieran a un supermercado de la ciudad de Mexicali con el fin de cambiar los vales de despensa que se encontraban bajo resguardo en la caja fuerte.

En total eran $152,820.00 en vales que pertenecían a la empresa ganadora y que fueron remanentes de la nómina de diciembre del 2018.

Ese día viernes 31 de enero pasado, varias personas entraron al segundo piso del edificio de las oficinas centrales de Isesalud con las bolsas de mandado a fin de resguardar los productos que habían sido adquiridos en varias cadenas de supermercados de la capital del Estado.

Cabe recordar que la vigencia de estos vales estaba por caducar ese mismo día, de tal manera que los "servidores públicos" ejecutaron apresuradamente el "Operativo Rastrillo" adquiriendo alimentos y artículos de limpieza. Incluso, intentaron cambiarlos por efectivo, pero al parecer las empresas se negaron.

Pudiera ser que el tema no da para mucho, considerando que la cantidad no es significativa.

Pero es delicado porque, así haya sido un solo peso, se trata de desvío de recursos, uso incorrecto de los fondos federales y podría configurarse hasta el delito de robo porque esos vales les pertenecían a los trabajadores.

Esto debe ser un foco rojo más para que la flamante y hasta ahora inútil Secretaría de la Honestidad y la Función Pública, inicie una auditoría inmediata en contra de los funcionarios que dieron la orden para canjear los vales, violando manuales y lineamientos.

Sabemos que, al denunciar este nuevo acto de presunta corrupción de la dependencia a cargo del protagónico médico y su protegido, el subdirector administrativo de Isesalud, Carlos Gomez Valdez, seguramente no se llegará a ninguna parte.

No podemos olvidar que la titular de la Secretaría de la Honestidad y Función Pública, Vicenta Espinoza Martínez, le debe a Pérez Rico haber colocado en el organigrama de Isesalud, como titular de la Unidad de Desarrollo Institucional y Apoyo a la Transparencia, a su esposo Jorge Alberto Castro Boozo.



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