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 POR FERNANDO RUIZ DEL CASTILLO

 

Dicen que, si quieres conocer cosas de ti o de toda la familia cercana, e incluso la extendida que ni siquiera tu conocías, métete a la política.

Y mejor aún.

Para que la experiencia de búsqueda y conocimiento sea más profunda, que vaya a los antepasados, amigos, vecinos y hasta de amigos circunstanciales, debe buscar una candidatura a lo que sea: Regidor, diputado local o federal, Senador y más aún, gobernador o presidente de la República.

 En ocasiones es suficiente decir que aspiras a determinado cargo o puesto en el gobierno para que una historia tuya, a veces cierta, en ocasiones con medias verdades, aparezca en los medios de comunicación, llegue a las personas indicadas y eche por tierra cualquier posibilidad de alcanzar tu meta.

Pero igual, cuando se tiene todo el poder, así existan las condiciones, las relaciones, los medios y las personas adecuadas, todo se puede pasar por alto, disimular, esconder…ocultar…

 Algo así ocurre en el nuevo gobierno que, con toda la fuerza que le da poder político y económico, ha decidido ocultar debajo de la alfombra los pasados oscuros, peligrosos, de personajes que hicieron mucho daño a Baja California y hoy regresan a la escena de las decisiones en un primer plano.

Lo hacen a veces de manera directa y otras a través de una tercera generación, reforzados y recargados.

Hay apellidos que tuvieron un gran peso político, generaron grupos de enorme poder cuya caída por esas cosas de la política y la sucesión presidencial, permitió conocer no sólo a los amigos de verdad, sino identificar también a los desleales.

Leyva es uno deseos apellidos que fueron y hoy están de nuevo atrás, al lado y, dicen algunos, al frente del poder en Baja California.

Pero como muchos apellidos, tal vez más conocidos, pero sin mayor trascendencia para la vida pública, estos también arrastran las historias de parientes incómodos que pretenden inútilmente ignorar, como si con ello pudiera borrarse de la memoria y, sobre todo, de los documentos oficiales.

Y aunque por razones desconocidas dejó de aparecer en la lista de los más buscados del FBI, Edgardo Leyva Escandón sigue siendo una espina que atormenta las aspiraciones políticas de su primo hermano Rafael Leyva Pérez, sobrino también de Xicoténcatl Leyva Mortera, ex gobernador priista de Baja California entre 1983 y 1989 y hombre cercano al gobernador Jaime Bonilla Valdez.

La historia en el portal personadeinteres.org recuerda que, en un reportaje del Semanario Zeta de Tijuana, publicado el 20 de septiembre de 1985, se informó cómo Edgardo Leyva Mortera, hermano del entonces gobernador y padre de Leyva Escandón, colocó a funcionarios públicos que protegían a organizaciones criminales y cobraban por ello. Esa edición del semanario fue comprada en su totalidad por el gobierno de Xicoténcatl Leyva, denunciaron los directivos de la publicación.

La DEA y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo identifican como un integrante de alto rango dentro del Cártel de Tijuana, además de ser su proveedor de municiones. La agencia antinarcóticos de ese país ofrece una recompensa de 2 millones de dólares por información que permita su captura.

En la Corte Federal de San Diego, Leyva Escandón enfrenta seis cargos relacionados con la compra de miles de municiones, entre 2004 y 2006, en armerías ubicadas en California para venderlas posteriormente a los Arellano Félix.

Otra prueba que autoridades estadounidenses encontraron respecto a los vínculos entre Leyva Escandón y los Arellano Félix es que el primero, era dueño del yate "Dock Hollyday" a bordo del cuál Francisco Javier Arellano Félix, "El Tigrillo" y Arturo Villarreal Heredia, "El Nalgón", fueron detenidos el 14 de agosto de 2006, ambos presos en California.

Tras la detención, a Leyva Escandón no se le volvió a ver en ninguno de sus domicilios ubicados en Chula Vista, California, y Tijuana, y desde entonces continúa desaparecido.

En octubre de 2009, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo incluyó en su lista, por lo que sus bienes en ese país pueden ser decomisados y se prohíbe a empresas y particulares llevar a cabo negocios u operaciones financieras con él o sus compañías.

La orden de arresto en su contra sigue vigente, por lo que no puede ingresar a Estados Unidos y aparece como uno de los hombres más buscados por la DEA, sin embargo, en México, no existe acusación penal en su contra.

 

 

Leyva Pérez debe estar preparado para que esta historia se reproduzca una, otra y otra y otra vez, dadas sus reiteradas y anunciadas intenciones de convertirse en el próximo dirigente estatal de Morena, como antesala para buscar una diputación federal y de ahí a una Senaduría.

Incluso, cómo se asegura él mismo ha dicho, colocarse anticipadamente entre los aspirantes a la gubernatura del Estado, si es que la Suprema Corte de Justicia de la Nación corta las aspiraciones de Jaime Bonilla por extender su periodo a cinco años.

Rafa Leyva tendrá que estar muy consciente de lo que le espera si continúa con sus aspiraciones políticas.

Su incipiente carrera, ha sido sustentada más en la amistad de su tío Xicoténcatl Leyva Mortera con el gobernador Bonilla, que en su capacidad personal, carisma y posible trabajo político.

Haber sido coordinador de campaña del candidato ganador en un proceso en el que cualquiera que hubiera sido el candidato en ese momento hubiera ganado la gubernatura del Estado, no lo hace efectivo, eficiente ni siquiera político, sino solo un hombre con suerte colocado por el hombre adecuado, en el lugar adecuado y en el momento adecuado.

Esta que le platicamos líneas arriba es una historia real, documentada, y lo que comentamos también está sustentada en hechos, pero a partir de ahora el morenista tendrá que estar preparado para las medias verdades que, a fuerza de repetirse, a veces terminan convirtiéndose en verdades.

Podrá hoy entonces ignorar señalamientos, acusaciones, intrigas y si quiere, hasta hechos.

Podrá, en sus propósitos, desconocer y negar tres veces a sus amigos, pero la sangre, a la familia, jamás podrá hacerla a un lado.

Eso, incluyendo entre políticos, es sagrado…aunque los tiempos han cambiado y las personas también.

Esta, insisto, es parte de una de esas historias de familia que seguramente Rafael Leyva Pérez no quiera recordar, pero por más que lo intente nunca, jamás, podrá olvidar.

Y esto apenas empieza.

Continuamos.

 

 

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