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Una de las promesas y parte de las premisas del gobernador Jaime Bonilla Valdez desde su campaña ha sido contar con un Poder Ejecutivo eficiente, honesto y transparente.

No exento de errores y desaciertos que, en una nueva forma de gobierno resultan más atractivos mediáticamente que cualquier acierto por más grande que éste sea, el gobernador Bonilla Valdez ha venido dándole forma a su equipo de trabajo e impreso su estilo de trabajar.

Mal que bien, como decían nuestros abuelos, ahí la lleva.

Con la llegada de Bonilla Valdez al Gobierno del Estado llegó también la esperanza de que en ese proceso de transformación que se había ofrecido, trajera consigo también una profunda sacudida en las estructuras caducas y podridas de un gobierno que había abusado del poder, dejando un fuerte olor a corrupción.

Sin embargo, todavía hay personajes incrustados en áreas claves de los que todavía no ha podido, o tal vez no ha querido, deshacerse y que representan un peligro para su administración.

Los nombres y perfiles de estos personajes de marras han estado fuertemente ligados a las grandes familias tradicionales del Partido Acción Nacional que gobernaron Baja California y sus municipios, así como los poderes legislativo local y federal, durante los pasados 30 años.

Algunos de ellos, incluso, han sido denunciados desde la tribuna del Congreso del Estado y sobre otros se han abierto investigaciones tras denuncias oficiales que no tuvieron mayor destino que la congeladora judicial.

Peor aún, algunas de esas oficinas estatales donde la extorsión es práctica diaria, han sido   consideradas fuente de aportación de recursos ilegales para el sostenimiento de campañas políticas de los candidatos del Partido Acción Nacional, hasta entonces en el poder.

Pero esos personajes con historiales dudosos en materia de honestidad y transparencia siguen ahí e incluso, han sido ascendidos en sus cargos.

En lugar de separarlos y abrirles alguna investigación para determinar si las acusaciones en su contra son reales o simples "grillas", se les ha premiado y reconocido ocupando ahora cargos de mayor importancia y donde el manoteo es libre.

Una de esas dependencias a las que hacemos mención y que se considerada ha sido hasta ahora una fuente inagotable de corrupción es la llamada Comisión Federal de Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), identificada como una de las cofradías más corruptas durante los gobiernos emanados del PAN.

Sabemos que el gobernador Bonilla ha hecho esfuerzos por asumir el control de este organismo que ha sido fuente de recursos y de poder de varias generaciones de panistas en el Estado, de tal manera que ha realizado cambios y una limpieza en algunas plazas.

Sin embargo, donde no ha podido o, insisto, tal vez no ha querido entrarle ha sido en Mexicali.

Al contrario, en el gobierno de la Cuarta Transformación siguen sin explicarse por qué aparece como titular de la oficina el cirujano estético Jorge Tagle Rodríguez, yerno del exalcalde de Mexicali y ex Senador de la República, el arquitecto Víctor Hermosillo Celada una de las figuras más prominentes del PAN.

Pero Tagle no es el único panista en el organigrama de Cofepris y a la lista había que sumar los nombres de al menos otros dos funcionarios de afinidad blanquiazul que incluso operaron con recursos y logística en la campaña del derrotado candidato del PAN a la gubernatura del Estado, Oscar Vega Marín.

Se trata de Gustavo Olvera y Eduardo Caballero Malanche, ambos señalados en varias ocasiones de formar parte de una red de complicidades para extorsionar a propietarios de hospitales y clínicas, recursos que se utilizaban en parte para beneficio personal y otra para apoyar las campañas políticas de los candidatos panistas.

La presencia y actuación de estos personajes, de la cual se asegura ya tiene conocimiento el Gobernador del Estado, preocupa a quienes creen firmemente en las premisas del jefe del Ejecutivo Estatal en materia de honestidad.

Y preocupa porque los actos de corrupción que pudieran seguirse dando no sólo afectarían la imagen, credibilidad y confianza en la nueva administración sino que los recursos ilícitamente obtenidos, sirvan para fortalecer la economía de un partido que si bien es cierto fue derrotado en el pasado proceso electoral, no está del todo muerto.

Hasta mañana.

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