Samuel Valenzuela Ortega

Desde el 17 de marzo cuando se presentó el primer caso Covid-19 en Sonora, el Gobierno del Estado y los Ayuntamientos han emprendido toda una diversidad de estrategias para mitigar la expansión del virus, que si bien administraron de forma gradual la escalada de casos y el número de hospitalizaciones, en tres meses y medio la situación luce muy crítica.

Desde nuestra perspectiva, cualquier medida que se aplique para evitar contagios y muertes es positiva, y más que esperar instrucciones de instancias de gobierno o ejercicio de autoridad para acatarlas, muchos ciudadanos decidimos asumir previsiones dictadas por el sentido común, pero muchos más, y en determinados momentos la mayoría, decidió hacer todo lo contrario.

En ese contexto de indisciplina social, gravitó y gravita en gran medida el desdén y frivolidad ante la peligrosidad del virus del presidente Andrés Manuel López Obrador y las incongruencias de las prospectivas que a diario da a conocer el subsecretario de Salud Federal, Hugo López Gatell, operando el principal sabotaje y boicot al esfuerzo de Estados y Municipios del país en contra de la pandemia.

Así las cosas, a pesar de la reacción temprana en Sonora, el sistema hospitalario público y privado de la entidad está por rebasar su capacidad de atención, con ya 822 pacientes Covid-19 hospitalizados solo en lo que se refiere al sector público de salud, con registros de ocho mil 384 casos y 838 decesos, de acuerdo al corte informativo del domingo.

Contrario a lo que ocurre en el caso de la autoridad federal de Salud, en el caso de Sonora nadie podría señalar de omisiones o displicencia a la gobernadora Claudia Pavlovich o a autoridades municipales respecto al esfuerzo de disuasión, sensibilización y de promoción de conductas responsables para evitar contagios, así como para avituallar con equipamiento hospitalario para atender a contagiados.

Abundan argumentos con los que se pretende justificar el desacato a medidas preventivas. Que los que viven al día; que los efectos de las restricciones de movilidad en la economía; el hartazgo del encierro y demás, que hacen salir a la gente a las calles, pero la verdad que esas aglomeraciones finsemaneras en lugares de recreo, pachangas domicilarias y demás, no son prácticas de quienes viven al día y de esas conductas son las que se nutre la escalada de contagios y muertes en las últimas semanas.

Pareciera no haber forma de que como ocurrió en diversos países europeos, que con la inmovilidad social detuvieron la expansión de la pandemia, ya que todo lo promovido en dicho sentido ha fallado, hemos fallado como sociedad, con la gobernadora, el secretario de Salud, Enrique Clausen, alcaldes como Célida López o Sergio Pablo Mariscal, ya con la boca chueca de tanto clamar para que la gente no se exponga, con hasta la aplicación de medidas de restricción extremas que no han dado resultados.

Es por eso que ahora el esfuerzo está enfocado en la detección temprana de posibles contagios para ser atendidos antes de que requieren hospitalización, mediante el programa Anticipa, que mediante llamadas telefónicas permitirá esa detección, ubicación y atención de posibles casos sospechosos de contagio, para de acuerdo a las respuestas a un cuestionario, se genera una cita para la valoración médica integral el siguiente día.

Las llamadas son realizadas desde el número telefónico 66 28 88 05 25, seis, seis, dos, ocho, ocho, ocho, cero, cinco, dos, cinco y hay que estar atentos para responder y así no correr el riesgo de que una posible juntada o el haber tenido contactos de riesgo, resulte en una carga al sistema hospitalario.

Se trata de una estrategia preventiva con el fin de evitar a toda costa que se deje de atender a las personas porque ya no caben en un hospital, como ya sucede en Hermosillo, Nogales, Guaymas, San Luis Río Colorado, Cajeme, Navojoa y Caborca, cuya ocupación hospitalaria está al tope.

Como decíamos, bienvenido todo lo que se haga para prevenir contagios y muertes, que algo bueno dejarán y que en todo caso, peor nos fuera si no se hiciera nada y se dejara al sea lo que Dios quiera la diferencia entre el vivir o el morir.

Está el caso del acuerdo del Cabildo de Hermosillo en el que se impone la portación de un salvoconducto para poder transitar de entre las seis de la tarde hasta las seis horas del siguiente día, que a 15 días de implementada al parecer no ha dado los resultados esperados, ya que en ese lapso se tiene un registro de mil 21 nuevos contagios y 101 decesos, para sumar ya dos mil 696 casos y 175 fallecimientos, y contando.

Ojalá que esas medidas disuasivas se reflejaran en los siguientes días, pero por lo pronto algo más deberán de hacer las autoridades del Estado y de los ayuntamientos para salvar vidas.

El drama luce incontenible con muertes y contagios de personas cada vez más cercanas a nuestros afectos y con la temible perspectiva de que si nos llegamos a infectar no haya forma de ser atendidos porque no hay espacios en hospitales ni suficiente personal y equipamiento sanitario para ese fin, lo cual resultaría paradójico para todos aquellos que están en el último lugar de la fila de riesgo de contagio porque durante más de 100 días acataron medidas preventivas.

Por lo demás, queremos hacer un paréntesis para expresar nuestro pesar y tristeza por el fallecimiento de Carmelita Calles Bustamante, amiga nuestra por muchos años y con una trayectoria impecable como servidora pública y activista siempre al lado su partido el PRI, tocándole las buenas y las malas y siempre con una actitud optimista, crítica y comprometida con las causas populares.

La recordamos como dirigente municipal del citado partido en Hermosillo; como fundadora y primera titular del Instituto Sonorense de la Mujer, como parte del equipo de campaña en la fallida intentona de Javier Gándara Magaña por la alcaldía y su siempre compromiso en favor de los derechos de la mujer en política y en el servicio público.

De origen campesino, con Carmelita siempre sostuvimos una cercana amistad nacida en la confianza y en las coincidencias y lamentamos que en los últimos meses no la hayamos divisado ni de lejos toda vez las condiciones de aislamiento que impone el Coronavirus, quedándonos con su imagen cuando la gobernadora Pavlovich la reconoció como Mujer destacada de Sonora.

Por cierto, buena la reunión virtual de la mandataria estatal con liderazgos del sector agropecuario, privado y social, de Sonora, donde los productores sonorenses se comprometieron a mantener la producción de alimentos para la población, el empleo para las y los trabajadores, los protocolos de sanidad en los centros de trabajo y fomentar el desarrollo regional.

Unidos al Pacto Social para que Siga Sonora, dirigentes de diversos organismos de productores ratificaron su compromiso corresponsable que demandan los efectos de la pandemia y su disposición de mantener acciones de ayuda alimentaria en segmentos sociales vulnerables, en tanto que a través del titular de Sagarhpa, Jorge Guzmán Nieves, se dio a conocer que a finales del mes de julio se concluirá con la entregará los diversos apoyos a quienes hayan sido afectados por la contingencia sanitaria.

Participaron en la conferencia virtual, Héctor Platt Martínez, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora; Álvaro Bours Cabrera, representante de la Asociación de Organismos de Agricultores del Sur de Sonora; Marco Antonio Molina Rodríguez, en representación de los productores del norte del estado;Adolfo Elías Rodríguez, presidente de la Unión de Sociedades de Producción Rural del Sur de Sonora, y Miguel Ángel Castro Cosío, presidente del Comité de Sanidad Acuícola del Estado de Sonora.

Otra conferencia virtual se llevará a cabo este martes a partir del mediodía, durante la cual el titular de la SEDESSO, Manuel Puebla, dará terapia a integrantes de la Comisión Especial Covid-19 del Congreso del Estado, respecto a las diversas estrategias desplegadas por el Estado para apoyar a sectores marginados afectados por la contingencia sanitaria.

Y la presentación de declaraciones patrimoniales de la aristocracia burocrática del gobierno de la 4T, ratifica la percepción popular respecto a que la administración federal actual sigue ocupada por ricachones pero que ahora simulan ser proletarios, pero que en promedio tienen 10 casas más que el ciudadano promedio de este país; cuatro autos más y perciben ingresos que los coloca como una clase política privilegiada, como cuando gobernaba el PRI y el PAN.

Los datos que arrojan esas declaraciones patrimoniales convierten en una faramalla el gobierno "popular" que encabeza López Obrador, que simplemente viene a resultar un más de lo mismo, pero más incompetente que sus antecesores.

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