Este sábado 28 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador estará en San Luis Río Colorado para, entre otras cosas supervisar el avance de las obras de infraestructura urbana anunciadas en su pasada visita a aquella ciudad en noviembre del año pasado, y otras para agilizar el cruce fronterizo.

 

En aquella ocasión también anunció obras para Nogales (una nueva puerta fronteriza), que en total suman una inversión de 500 millones de pesos.

 

Las condiciones en las que llega el presidente no son las mejores, pues en el plano nacional la epidemia del Covid 19 ha tensado las cuerdas de la sociedad y ha polarizado a las distintas fuerzas políticas, y hasta a algunos miembros del gabinete federal entre sí.

 

El país entero está en una alerta sanitaria de facto y tomando el pulso a la evolución de la pandemia en el mundo, y a su evolución en territorio nacional donde ya se registraron las primeras muertes y todos coinciden en que vienen los días más críticos.

 

En su anterior visita, al presidente le fallaron sus operadores y encargados de la logística. En San Luis Río Colorado mandaron colocar miles de sillas esperando una concentración multitudinaria, pero antes de comenzar el evento tuvieron que levantar cientos de ellas porque la gente no acudió en la cantidad que esperaban. De hecho, la coordinación de eventos especiales del gobierno del estado tuvo que intervenir para arrimarle gente.

 

Hoy, con la amenaza del coronavirus, las recomendaciones de quedarse en casa y un par de semanas en las que al presidente no le ha ido del todo bien -en Oaxaca lo increparon duro cuando se retiraba en su camioneta- el evento en San Luis será un buen termómetro para ver cómo andan sus niveles de popularidad, que según las últimas encuestas se han desplomado significativamente.

 

Por alguna razón que quizá tenga que ver con su afición por la historia, al presidente le gusta venir a Sonora. Esta es su octava visita al estado ya como titular del Ejecutivo federal. La más reciente fue para reunirse con padres y madres de las víctimas de la guardería ABC y de la masacre de Bavispe. Ignoro si hay otro estado que haya visitado igual o más veces.

 

Lo cierto es que el pasado 12 de marzo, cuando estuvo en Hermosillo también fue interceptado, esa vez por mineros de Cananea que reclamaban por el destino de unos 50 millones de dólares que presuntamente se embolsó el hoy flamante senador morenista Napoleón Gómez Urrutia.

 

Claro que ese es un asunto del que no debería preocuparse, pues allí mismo a los mineros inconformes los remitió con el súper delegado Jorge Taddei Bringas para que los atendiera. Y conociendo la agilidad y el amplio margen de maniobra del funcionario federal, lo más seguro es que ya tomó cartas en el asunto y no se repetirá la escena del aeropuerto de Hermosillo.

 

II

 

Apenas ayer comentábamos sobre ese paulatino proceso de desgaste que han tenido las "mañaneras" como modelo de comunicación institucional, algo que los especialistas al servicio del presidente deben estar monitoreando con preocupación.

 

Pues bien, no hay que perderse la de este martes, que seguramente habrá de relanzar el "rating" pues allí se anunciará el paquete de medidas para proteger a la población vulnerable ante el coronavirus.

 

Si la memoria no me falla, es la primera vez que el presidente anuncia desde sus cuentas en redes sociales, el contenido de la conferencia mañanera que ofrecerá al día siguiente.

 

A querer y no, los estrategas de la propaganda oficial están registrando una oposición que crece ya no sólo desde las trincheras que naturalmente bombardean a la 4T con intereses muy claros de minar su legitimidad, sino desde otros frentes que no necesariamente se ubican en el plano de la política-política, sino en uno que quizás sea más preocupante para ellos: el del mundo del espectáculo.

 

Políticamente pueden ser voces inapreciables, personalidades a subestimar. Pero en la cultura de masas esas voces permean, para bien o para mal. Ayer fue Thalía y luego se sumó Eiza González. Antes, hasta el propio Sergio Meyer subió un video reclamándole al presidente su inacción o lo que consideran políticas equivocadas.

 

No creo que Thalía o Eiza hayan apoyado a AMLO en su campaña y por lo tanto pueden considerarse otros de los "instrumentos de la derecha golpista", pero Sergio Meyer (con todo y su despreciable ser) era hasta hace poco un engrane más de la propaganda lopezobradorista. No menciono a otros, como Diego Luna y Gael García, porque ellos también apoyaron con todo al actual presidente y ahora mantienen posiciones críticas a su ejercicio de gobierno.

 

Es natural que los líderes empresariales y dirigentes políticos de oposición se estén cebando en los errores del presidente para descargar en él viejos y no tan viejos agravios. Pero si en el mundo de la farándula comienza a articularse la narrativa del desencanto, en un contexto de crisis para la que no hay respuesta institucional más allá de estampitas religiosas y acciones que marchan a contraflujo de la propia política institucional, es la hora de las reconsideraciones.

 

En su mañanera de este martes, el presidente tendrá que sacar algo más que un escapulario para mandar un mensaje de confianza y certidumbre.

 

La consulta en Mexicali mediante la cual se decidió cancelar la operación de la empresa Constellation Brands es un asunto que abre un nuevo frente al gobierno de la 4T.

 

El hecho de que el gobierno tenga que pagar por esa cancelación más dinero del que representa la inversión, cuando la crisis del coronavirus está por acorralar a un sistema hospitalario sin capacidad de respuesta frente a lo que se avecina, no parece ser una medida acertada.

 

Veremos qué sucede hoy en la mañanera. Lo que es un hecho es que si de "rating" hablamos, la de hoy será una de las que más lo levanten. Para bien o para mal.

 

Ya veremos.

 

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