Este viernes antes del mediodía estaremos tomando la ruta sur para desahogar compromisos laborales en el bello puerto de Guaymas que ya está listo para recibir a los viajeros del crucero Astoria, con sus danzantes fuentes de caca en pleno centro, como principal atractivo.

 

Desde la cabina de la Red 93.3 y su plataforma multimedia estaremos transmitiendo como cada viernes desde hace un año, el programa que ya se ha posicionado de manera importante en el gusto de los porteños, de una a tres de la tarde.

 

Al término del mismo, seguiremos la ruta hasta el profundo sur sonorense, pasando por Batacosa y llegando al rancho El Nacapule para participar de una edición más de ese encuentro que se ha dado en denominar Abelandia y que este año tendrá algunos ingredientes políticos especiales, derivados de la nueva condición de uno de sus dos principales anfitriones, Ricardo Bours, ahora como perfilado precandidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano.

 

Aunque el encuentro inició hace 23 años como un tour cinegético de un reducido grupo de amigos, con el tiempo se fue ampliando la convocatoria y adquiriendo, en función de las coincidencias amistosas, un pretexto para la celebración de las coincidencias políticas y más adelante, para la pluralidad en la que realmente se privilegia lo lúdico-festivo sobre lo ideológico-político, durante tres días de música y canciones, comida y bebida y sobre todo buenas charlas y no pocos acuerdos.

 

A ese espacio han acudido personajes de todos los partidos políticos, liderazgos sociales diversos, pero sobre todo una gran cantidad de ciudadanos sin militancia registrada que asisten sin mayores pretensiones que la convivencia en esta reunión que ya se volvió una tradición en el sur de Sonora.

 

Luego les mandamos el reporte.

II

 

Vi por televisión la pelea entre Julio César Chávez celebrada recientemente en Tijuana y no pienso perderme en vivo la que tendrán en Hermosillo el próximo 7 de marzo. A sus 57 años, el mejor boxeador que ha parido México (en el mismísimo Ciudad Obregón) hizo recordar en cada quiebre de cintura, en cada serie de golpes, en su limpio y letal gancho al hígado, por qué se ha ganado ese título.

 

Pelea de exhibición y con una noble causa: la de apoyar a jóvenes con problemas de adicción, tales como los que el propio Chávez sufrió durante once años, once años en los que mucha gente decía que jamás podría superarlos, como reveló ayer en su intervención durante el acto de promoción del encuentro boxístico.

 

Hoy, Chávez está limpio, sigue entrenando como si tuviera 30 años y mantiene un humor envidiable; tiene además una clínica de rehabilitación para adictos en la que siempre da más de lo que se requiere, sobre todo a jóvenes que no cuentan con el recurso económico para atenderse.

 

El Travieso Arce, campeón mundial en cinco categorías no se queda atrás. Más joven y dicharachero, ha hecho una mancuerna bastante divertida con Chávez y suelen enfrascarse en intercambios de puyas, retos y carrilla debajo del ring, pero arriba son garantía de espectáculo y derroche de técnica que inevitablemente remiten a los épicos combates que uno y otro sostuvieron a lo largo de sus carreras, con diferentes rivales.

 

La secretaría de Salud, Codeson y la promotora de Rafael Soto Gil, así como empresas privadas se organizaron para traer esta cartelera en la que habrá 10 peleas más en el CUM, que seguramente estará a reventar.

 

El evento está inscrito en el programa "Ponte frente al espejo", de la secretaría de Salud, al que le ha puesto especial empeño su titular Enrique Claussen.

 

Si la pelea está tan entretenida como estuvo el evento de promoción, ya los boletos se pagaron solos.

 

Por cierto, al final del mismo los campeones se dirigieron al Hospital Infantil para visitar, acompañados de la gobernadora Claudia Pavlovich, a los pequeños y pequeñas pacientes que convalecen en esa institución.

 

III

 

Si creían que Grupo México se iba a quedar cruzado de brazos frente a lo que algunos medios interpretaron como una resolución de la SCJN a favor de un amparo promovido por habitantes de los pueblos del Río Sonora, afectados por el derrame tóxico de 2014.

 

La Segunda Sala del máximo tribunal de justicia en el país, reportaron algunos medios, concedió el amparo contra la extinción del Fideicomiso Río Sonora, que con recursos por dos mil millones de pesos que serían invertidos en la remediación de los daños ambientales, una clínica en Ures, plantas potabilizadoras en cada uno de los nueve pueblos afectados, entre otras cosas.

 

Unilateralmente, Grupo México extinguió el fideicomiso cuando no se había ejercido ni el 30 por ciento de los recursos: no se construyó la clínica y se instaló sólo una potabilizadora que está fuera de servicio y los trabajos de remediación fueron insuficientes.

 

En justicia, hay que decir que la contingencia ambiental fue aprovechada como el último de los grandes actos de rapiña por parte de funcionarios de la administración de Guillermo Padrés que, insaciables, idearon una y mil formas de embolsarse la mayor cantidad de dinero posible: desde los sobreprecios de insumos y contratos de trabajo, hasta la alteración del padrón de beneficiarios y el incremento abusivo en el cobro por traslado de agua en pipas adquiridas o rentadas específicamente para el atraco.

 

Pues bien, Grupo México difundió ayer un boletín en el que explica que la SCJN desechó dos de las tres solicitudes de amparo, y la tercera, relativa al fideicomiso fue sobreseída parcialmente y sólo se otorgó a 35 pobladores "para ciertos efectos que hoy no se conocen pues aún no se ha dictado la sentencia judicial y por lo tanto se ignoran los alcances de la misma".

 

Señala además que los demandantes son asesorados por la organización "Poder", presuntamente vinculada con el senador Napoleón Gómez Urrutia, y lamenta que "haya voces que busquen desinformar y manipular a la opinión pública al especular sobre los términos de una decisión judicial".

 

Grupo México, del poderoso empresario Germán Larrea está lejos de ser una perita en dulce. Fue uno de los principales beneficiarios de las privatizaciones salinistas y se ha enriquecido brutalmente con la explotación minera en el país, donde no son pocos los episodios que le dejaron manchadas de sangre minera sus manos, eso sin contar los daños ambientales gravísimos en donde operan.

 

La justicia debe llegar a los habitantes del Río Sonora, pero antes tendrá que derribar ese valladar de complicidades construido a billetazos.

 

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