La expresión del gobernador Jaime Bonilla Valdez, al señalar que los empresarios que protestan por los nuevos impuestos y los incrementos en otros gravámenes efectivos a partir del presente año, lloran como "puercos atorados en el cerco", amenaza con traer no solo consecuencias legales, sino políticas y económicas en Baja California.


En el cónclave realizado ayer en la ciudad de Tecate entre los representantes de más de 60 organizaciones afiliadas al Consejo Coordinador Empresarial de Baja California, el sector empresarial centró el debate en la forma en la que buscarán eliminar aumentos y nuevos impuestos que entraron en vigor este año luego de ser autorizados por un complaciente, dócil y sumiso Congreso formado por una mayoría morenista.


Cierto, el Poder Legislativo tendrá sus razones, pero de eso comentaremos en próximas colaboraciones para dejar en claro que el apoyo de los diputados morenistas nada tiene que ver con convicciones política, y sí mucho con cuestiones económicas y de presupuesto.


Si bien entonces el aspecto legal es importante para los efectos de iniciar una lucha en los tribunales que, esperan, termine en una victoria a su favor, los empresarios tocaron también el comentario del gobernador Bonilla Valdez haciendo con sus protestas una analogía de lo que ocurre en los chiqueros cuando los puercos se atoran.


Y aunque no lo dijeron públicamente, hemos de coincidir que en un afán meramente populista de jalar reflectores en los medios de comunicación buscando a través de frases populares, tales como "me canso ganso", "yo tengo otros datos" o "ternuritas" y "prensa fifí" y otras más que ha popularizado el presidente López Obrador, el gobernador del Estado cometió una grave imprudencia.


Porque, déjeme decirle, que ni Bonilla es López Obrador, ni los empresarios bajacalifornianos son, todos, tranzas, tramposos y corruptos. Tampoco en su gran mayoría son puercos, sin dejar de reconocer que existen algunos en esa categoría y, además, son muy trompudos.


La expresión del Gobernador resulta imprudente en un momento en que el Estado requiere del apoyo de todos los bajacalifornianos para superar la crisis económica que el Gobierno del Estado heredó de la pasada administración panista.


Abrir un frente en contra de un sector tan importante para la vida económica y social, por tratarse precisamente de generadores de la inversión y el empleo que tanto requiere el Estado, es estarse dando un balazo en el pie…y así no se puede caminar.


Se entiende la molestia del gobernador Bonilla por el rechazo a su propuesta de más y nuevos impuestos, pero no es con insultos, sarcasmos y analogías desafortunadas como se pueden construir puentes de comunicación que contribuyan a resolver los problemas financieros de la entidad.


Como hombre de negocios que es, el jefe del Ejecutivo Estatal seguramente entiende que, con las reformas a la Ley de Ingresos del Estado, a partir de este año los márgenes de utilidad de los empresarios serán menores y, si no aumentan los precios de sus productos y servicios, no habrá reinversión.


Necesariamente pues, el sector privado, estará pensando seriamente en incrementar sus precios lo que repercutirá, finalmente, en el consumidor que somos todos.


Economía simple.


A nadie conviene un enfrentamiento entre los hombres del dinero que son los que generan empleo, con quienes toman las decisiones políticas, pues nos llevaría a una recesión interna y una paralización de inversiones que afectarían el empleo y el ingreso familiar.


Es tiempo de calmar los ánimos, serenarse para dejar de escuchar esas voces que le apuestan al ejercicio del poder autocrático, dando paso al diálogo y al entendimiento como características propias de un verdadero representante del Poder Ejecutivo.

Baja California ni es granja ni es rancho y los baja californianos merecen respeto., Ni animales, ni gansos… ni puercos


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