Como se si tratara de la novela la caverna, de José Saramago (premio nobel de literatura 1998) donde a Cipriano Algor, personaje principal de la obra y de oficio alfarero de tres generaciones, el mundo se le derrumba cuando "El centro" deja de comprarle sus alfarerías. Simplemente no puede entender como a su edad podría dedicarse a otra cosa que no sea elaborar vasijas de barro, material tan delicado y milenario que requiere de un amasijo delicado, que sólo el hombre puede llegar a moldear para luego ser horneado, hasta lograr el punto perfecto de sus productos cien por ciento artesanales, y que ahora han sido sustituidos por el plástico, material menos delicado y resistente que logra mayor atención de un público que ha cambiado sus hábitos de consumo, y que sin querer ha desplazado al viejo alfarero dejándolo sin trabajo en un abrir y cerrar de ojos.

 

Para Cipriano Algor, el caos recién empieza. Ha quedado frío, como su apellido. (Algor: reducción de la temperatura corporal tras la muerte del individuo). Ahora tendría que reinventar la forma de reinsertarse en la sociedad que ha mutado sin siquiera  percibirlo de forma consciente, o  tal vez sí lo hizo, pero no quiso adaptarse a una nueva realidad de la que ahora ha sido expulsado.

 

El próximo primero de octubre Marina del Pilar tomará protesta como la primera presidente municipal de Mexicali, capital del estado de Baja California. Un episodio inédito por muchas razones: pertenece a otro partido, MORENA, sustituyendo al que ha gobernado en su mayoría de forma intermitente al municipio. Situación que se replicará en el resto de los municipios de Baja California.

Y por si ese fenómeno político no fuera suficiente, el primero de noviembre la gubernatura cambia de partido también, después de treinta años ininterrumpidos de gobiernos emanados del Partido Acción Nacional.

Las reacciones del otrora partido gobernante han oscilado entre el ataque y el error, leyendo mal su actuar y cayendo hasta la ignominia política a causa de los malos diagnósticos y arrebatado actuar, dejando una sumatoria negativa en la percepción de la sociedad bajacaliforniana.

Solitarios buscan incorporarse en la agenda política dando tumbos, producto del desgaste que provoca el ejercicio del poder de treinta años que los sumió en un autismo político y social, creyendo que la sociedad conservaba los valores que los llevaron al poder y que ni cuenta se dieron, o sí lo percibieron, decidiendo no adaptarse.

Termina toda una etapa en la política de México y del estado de Baja California e inicia otra con matices distintos, que aunque se quiera comparar, por todos lados es diferente.

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