Por FERNANDO RUIZ DEL CASTILLO

 

La desmedida ambición del grupo que controla el Partido Revolucionario Institucional en Baja California amenaza con acelerar el éxodo de militantes y simpatizantes hacia otras opciones políticas.

El responsable tiene nombre y apellido: Se llama David Ruvalcaba Flores, quien firma y cobra como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI y quien, para sus efectos destructivos, ha contado con la complacencia y complicidad de la presidenta nacional, Claudia Ruiz Massieu.

Marioneta del Grupo Caliente, el también dirigente del Sindicato de Trabajadores de la industria de la Radio y la Televisión en Baja California, ha convertido al PRI en una moneda de cambio al servicio del gobierno de Francisco Vega de Lamadrid, acordando con diputados incondicionales la aprobación del brutal endeudamiento público estatal.

Sordo a las exigencias de democratización y apertura del priismo bajacaliforniano, Ruvalcaba Flores y una camarilla de seguidores se apoderaron de las mejores posiciones políticas que estarán participando en las próximas elecciones locales.

De entrada, la candidatura al Gobierno del Estado le fue entregada en charola de plata y con cable de Izzi a su amigo Enrique Acosta Fregoso, quien colocó a su esposa Adriana López Quintero como primera en la lista de candidatos a regidores en la planilla de su también amiga Guadalupe Gutiérrez Fregoso.

Adriana es la única que tiene un lugar y sueldo seguro para la próxima administración municipal.

Peor aún.

Oportunista, el dirigente priista aprovechó su posición para promoverse y recibir la bendición de Ruiz Massieu y registrarse como primero en la lista de candidatos a diputados plurinominales en la XXIII Legislatura local, en tanto que en el segundo lugar aparece Mayra Robles Aguirre, secretaria del CDE, aunque también quiere repetir la diputada con licencia Patricia Ríos.

De cumplirse los pronósticos electorales, en los que al PRI se augura un cuarto lugar en la votación, el único amarrado sería Ruvalcaba Flores, quien sigue jugando a la segura aprovechándose de su posición y su deshonestidad política.

Pero si se hace un recorrido para revisar los nombres de quienes ocupan las primeras posiciones de candidatos a regidores, seguro encontraremos a amigos, socios y compromisos del desprestigiado dirigente priista. La mayoría son "cartuchos quemados".

Es evidente que a David Ruvalcaba y el grupo político que representa no les importa el PRI como partido político.

Lo siguen viendo como un negocio particular y una agencia de colocaciones dónde acomodar a familiares, amigos y compromisos.

Seguramente David regresará a la Cámara de Diputados, donde ya estuvo y realizó por cierto un gris, opaco, vergonzoso y desaseado papel, pero dejará todo listo para que quien lo suceda en la presidencia del partido pueda vivir holgadamente con los aproximadamente $24 millones de pesos que anualmente obtendrán por las prerrogativas.

Todo esto, pero sobre todo la arrogancia y soberbia con la que la dirigencia actual se conduce, han generado un creciente ambiente de inconformidad e indignación entre miles de priistas de todo el Estado, situación que ya conoce la dirigente nacional Claudia Ruiz Massieu, pero que evidentemente ha ignorado.

Por eso, lenta pero inexorablemente, el PRI en Baja California avanza hacia su desaparición como opción política y termine convertida en el mejor de los casos en una empresa más del Grupo Caliente o, con respeto a los animalitos, en una parte más del enorme zoológico de Jorge Hank Rhon.

Esa es su verdadera transformación.

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