Seguramente todos recuerdan los tiempos alegres de la campaña presidencial cuando el puntero en las encuestas prometía, por todo el país, que había llegado el fin "de los balazos" y que estaba por llegar el tiempo "de los abrazos".

Y con más corazón que razón, el candidato Obrador gritaba "más abrazos que balazos", de plaza en plaza, mientras que en otros foros presumía que "los abrazos sustituirán a los balazos".

Luego, en las zonas de más violencia, hablaba del poder de las madres para "jalar la oreja" a sus hijos, los criminales, a quienes invitaba a olvidar la violencia y a seguir por la ruta del bien.

Con otras audiencias Obrador hablaba "de amor y paz", al tiempo que comprometía "al pueblo bueno" a hacer su parte contra la violencia; denunciar a los malos e invitaba a todos "a portarse bien".

Al final, a sólo 68 días de iniciado el gobierno de AMLO, es total el fracaso contra la violencia.

Y es que ante la terca realidad el presidente Obrador debió jubilar los abrazos y –como no lo hicieron ni Calderón ni Peña–, revivió los balazos.

Sí, pretende contener la violencia en 15 regiones del país con otros 10 mil militares y marinos que serán desplegados con la Guardia Nacional.

Hoy los niveles de criminalidad son mayores y, paradojas del poder, el número de militares y marinos en la calle serán mayores.

Es decir que, en los hechos, el gobierno de AMLO reconoce que la estrategia contra el crimen, emprendida por Calderón y por Peña, era la correcta. Lo peor, sin embargo, es que las cifras de violencia son mayores hoy que con Calderón o Peña

Y, si dudan del fracaso, son escalofriantes los datos duros, fríos y sin maquillaje, que arrojan los primeros 68 días del gobierno de López Obrador.

En esos 68 días han sido asesinados tres periodistas y ninguno de los crímenes ha sido aclarado; además de que sigue sin resultados la investigación del presunto accidente donde murió la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y su esposo, el líder de los senadores del PAN, Rafael Moreno Valle.

La cifra más escalofriante es la de muertes violentas que casi llega a 5 mil personas muertas a causa de la violencia criminal; cantidad nunca vista en sólo los primeros 68 días de ningún gobierno, sea el de Fox, Calderón o Peña.

Además, suman 47 el número de muertes de servidores públicos, entre policías federales, locales, militares y marinos.

La  tragedia de Tlahualilpan reporta 125 muertes a causa del estallido por un pinchazo a un ducto en el estado de Hidalgo. No hay un solo detenido.

A su vez, el atentado a políticos es de escándalo. El caso más reciente es el del diputado de Morena y PT, Pedro Carrizales, motejado como "El Mijis", quien salió ileso de un ataque, cuando viajaba en San Luis Potosí, luego que desconocidos dispararon contra su vehículo.

Pero no tuvieron la misma suerte otros políticos atacados. 1. Cruz Torres, regidora electa de Morena, en Mazatepec, Morelos, asesinada. 2. Olga Gabriela Cobel, alcaldesa del municipio de Juárez, Coahuila, asesinada. 3. Alejandro Aparicio, alcalde de Tlaxiaco, Oaxaca, asesinado. 4. Perfecto Hernández, síndico municipal de Tlaxiaco, asesinado. 5. Hiram Contreras, ex diputado del PAN, asesinado en Chihuahua. 6. Cutberto Porcayo, ex dirigente de Morena en la costa de Oaxaca, asesinado; 7 Antonio Ramírez Itehua, alcalde de Astacinga, Veracruz, quien se debatía entre la vida y la muerte.

Los feminicidios están fuera de control en todo el país. Del 2 de diciembre al 6 de enero, activistas contra el feminicidio reportó 51 casos, 26 de ellos sólo en Jalisco; mientras que Alto al Secuestro registró 127 secuestro sólo en el mes de diciembre, el primer mes del gobierno de AMLO.

Queda claro, la violencia y el crimen están fuera de control en el gobierno de Obrador y la promesa "de abrazos por balazos" fue una grosera burla a los ciudadanos. ¿Hasta cuando?

Al tiempo.


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