full screen background image
Búsqueda
s醔ado 22 de septiembre del 2018
  • :
  • :

Just another WordPress site

Director:Fernando Ruiz del Castillo
Director Editorial:Hugo Ruvalcaba Valladares
Editor General:Iv谩n F. Ruiz Preciado
Dolar en Venta:
Clima en M茅xicali

Idealidad y realidad hist贸rica de la mujer

H茅ctor Rodr铆guez Espinoza

H茅ctor Rodr铆guez Espinoza

El tema de la mujer pertenece a las dos dimensiones de la existencia humana: la naturaleza y la sociedad. Ciencias y Filosof铆as que se ocupan de estudiarlas lo han hecho desde sus particulares enfoques -en su diferencia gen茅rica del hombre-, de cuyo an谩lisis y cr铆tica ha resultado un rico y heterog茅neo subproducto educativo y cultural con su autonom铆a conceptual, am茅n de constituir una catapulta ideol贸gica y 茅tica, para una lucha milenaria por su reivindicaci贸n y conquista de su propio espacio en la sociedad internacional.聽聽聽聽聽聽聽

La palabra (del lat铆n聽mulierem) significa hembra, persona del sexo femenino de la especie humana; esposa, hembra dotada de las cualidades que caracterizan la madurez s铆quica. Femenino es lo propio de la mujer, individuo apto para producir c茅lulas fecundables y con frecuencia para abrigar el desarrollo del producto de la fecundaci贸n (huevo fecundado, semilla). Hembra, por su parte, del lat铆n, seres vivos que tienen los 贸rganos de reproducci贸n femeninos. En la tecnolog铆a, es la pieza que tiene un hueco o agujero en el que se introduce y encaja otro llamado macho.

Macho, del lat铆n聽musculum, seres vivos que tienen los 贸rganos de reproducci贸n masculinos.聽

Fecundaci贸n es la uni贸n de dos c茅lulas sexuales, masculina y femenina (gametos), cada una de las cuales contiene n cromosomas, de la cual se origina el huevo o cigoto, cuyo desarrollo da lugar a un nuevo individuo.聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽

ANA MAR脥A PORTUGAL

Periodista, feminista y lleva 20 a帽os viviendo en Chile, pese a que de vez en cuando se escapa a su natal Per煤. Tuvo acercamiento inicial con el feminismo desde el plano del periodismo. Sin embargo, la vida le cambi贸 cuando comenz贸 a militar en el primer colectivo feminista que se cre贸 en Lima el a帽o 1973. Hoy, en su calidad de coordinadora de Isis Internacional, comenta sobre los cambios y desaf铆os de esta instituci贸n.

"A trav茅s de los siglos las mujeres han sido nombradas desde la ambig眉edad, la sospecha y el mito. Miradas de soslayo, atrapadas en el lenguaje de la mistificaci贸n y la afrenta, las mujeres han quedado al margen de la historia oficial.

Es cierto que en el devenir del tiempo las mujeres han empezado a salir de las sombras gracias a la labor de rescate de historiadoras y antrop贸logas feministas, y al protagonismo de los movimientos de mujeres.

Sin embargo, seguimos observando que en el umbral del siglo XXI no existe ninguna voluntad de rectificaci贸n frente a este ocultamiento. Son los medios de comunicaci贸n, en especial, los que mantienen una especie de ley del silencio en sus informes cronol贸gicos, reportajes y comentarios sobre los sucesos m谩s relevantes del milenio, donde las mujeres, cuando aparecen, quedan difuminadas y/o reducidas a simples caricaturas.

Pese a ello, en mil a帽os de historia de la humanidad, las huellas que ellas han dejado se nos aparecen de manera abrumadora. Esto es lo que pudimos constatar durante una preliminar b煤squeda y recopilaci贸n que hicimos en Isis Internacional, utilizando como fuente principal nuestro Centro de Informaci贸n y Documentaci贸n.

En el milenio que empieza, se gesta una nueva conciencia en las generaciones de mujeres y hombres que tendr谩n la tarea de hacer posible una civilizaci贸n incluyente, integradora y humanista, donde la mitad del g茅nero humano no siga siendo invisible.

ORIOL FINA

Autora de Gigantes de la Filosof铆a, refiere que la mujer ocupaba en Grecia un lugar totalmente sec1undario. En modo alguno interven铆a en la vida p煤blica ni asist铆a a las reuniones de los hombres. Se hallaba relegada a un segundo plano, entre el hombre libre y el esclavo. S贸crates sol铆a repetir que estaba agradecido a la fortuna por ser hombre y no animal, por ser var贸n y no mujer y por ser griego y no b谩rbaro. Es decir, a un lado lo positivo 鈥攈ombre var贸n y griego鈥, y al otro lo negativo 鈥攁nimal, mujer y b谩rbaro鈥. Seg煤n esto, parece que era preferible ser var贸n b谩rbaro que mujer griega, lo que en boca de un ateniense es muy significativo. Esta posici贸n explica que la cultura de las mujeres fuera muy rudimentaria, pr谩cticamente nula. La esposa de S贸crates, Jantipa, no es en esto una excepci贸n. Nos es presentada como una mujer vulgar y de reacciones primarias; mucho m谩s joven que S贸crates. Era frecuente que ella interrumpiera las reuniones del maestro con sus amigos o disc铆pulos y que le increpara a gritos, y aun que le zarandeara cogi茅ndole por el manto. Hasta tal punto se repet铆an estas situaciones que alguien se atrevi贸 a preguntarle c贸mo aguantaba tales gritos. S贸crates se limit贸 a contestar: "Me he acostumbrado a sus gritos lo mismo que al ruido continuo de la polea del pozo; del mismo modo que t煤 aguantas el graznido de tus gansos". "Pero mis gansos me dan huevos y cr铆an", contest贸 el interpelante. "Y a m铆, Jantipa me da hijos", dijo S贸crates. A nadie puede pasar inadvertida la ternura que encierra esta respuesta, en el sentido de que a ella se le pod铆a perdonar todo, hasta sus malas maneras, porque le hab铆a dado tres hijos. Pese a estas airadas manifestaciones de furor, ella sent铆a tambi茅n un acentuado cari帽o hacia su esposo. Despu茅s de estas escenas de gritos e increpaciones, acostumbraba a reaccionar arroj谩ndose llorando a los brazos de su marido. Es conocida la expresi贸n de S贸crates. "Cuando Jantipa truena, termina siempre por llover".

La postura adoptada por S贸crates ante el car谩cter de su mujer no era tampoco de una total pasividad. En cierta ocasi贸n se sobrepas贸 en sus manifestaciones de mal genio, y entrando en la habitaci贸n en que se encontraba S贸crates con uno de sus disc铆pulos, le insult贸 y acab贸 volcando la mesa. El disc铆pulo se march贸 espantado. Entonces el maestro se limit贸 a hacer a su esposa esta consideraci贸n: "T煤 no habr铆as aguantado esto ni a una de tus gallinas que hubiera entrado revoloteando. Yo, ya ves, no me enfado".

Jantipa reaparece el d铆a en que S贸crates iba a morir. Ante los llantos y exclamaciones de dolor de la esposa, la hace salir para poder charlar tranquilamente con sus amigos. Unos momentos antes de que beba la cicuta, vuelven a entrar su mujer y sus hijos, uno de ellos todav铆a en brazos de Jantipa, repiti茅ndose la misma escena de incontrolado griter铆o.

JOSTEIN GAARDER

聽"Es curioso que a pesar de la opini贸n tan positiva que de ella ten铆a Plat贸n, no era as铆 la de Arist贸teles. 脡ste pensaba que a la mujer le faltaba algo. Era un "hombre incompleto." En la procreaci贸n la mujer ser铆a pasiva y receptora, mientras que el hombre ser铆a activo y el que da. Arist贸teles pensaba que un ni帽o solo hereda las cualidades del hombre, y que las del propio ni帽o estaban contenidas en el esperma del hombre. La mujer era como la Tierra, que no hace m谩s que recibir y gestar la semilla, mientras que el hombre es el que siembra. O, dicho de una manera genuinamente aristot茅lica: el hombre da la "forma" y la mujer contribuye con la "materia". Naturalmente, resulta sorprendente y tambi茅n lamentable que un hombre tan razonable en otros asuntos se pudiera equivocar tanto en lo que se refer铆a a la relaci贸n entre los sexos. No obstante nos muestra dos cosas: en primer lugar que Arist贸teles seguramente no tuvo mucha experiencia pr谩ctica con mujeres ni con ni帽os. Es segundo lugar, muestra lo negativo que puede resultar que los hombres hayan imperado siempre en la filosof铆a y las ciencias. Y particularmente negativo resulta el error de Arist贸teles en cuanto a su visi贸n de la mujer, porque su visi贸n, y no la de Plat贸n, llegar铆a a dominar durante la Edad Media. De esta manera, la Iglesia hered贸 una visi贸n de la mujer que en realidad no ten铆a ninguna base en la Biblia. 隆Pues Jes煤s no era anti-mujer!

Desgraciadamente Tom谩s de Aquino tambi茅n se qued贸 con la visi贸n que de la mujer ten铆a Arist贸teles. Estos pensamientos armonizaban, seg煤n Tom谩s de Aquino, con las palabras de la Biblia, donde se dice, entre otras cosas, que la mujer fue creada de una costilla del hombre. Conviene a帽adir que el que alg煤n mam铆fero pone huevos no se supo hasta 1827. Por lo tanto quiz谩s no fuera tan extra帽o que se pensara que el hombre era el que daba la forma y la vida en la procreaci贸n. Adem谩s debemos tener en cuenta que, seg煤n Tom谩s, la mujer es inferior al hombre s贸lo f铆sicamente. El alma de la mujer tiene el mismo valor que la del hombre. En el cielo hay igualdad entre hombres y mujeres, simplemente porque dejan de existir todas las diferencias f铆sicas entre los sexos.

EN ROMA

Su Derecho consuetudinario se basa en ejes definidos: la salvaguarda del patrimonio y la autoridad del padre, 煤nico titular de derecho. La mujer aparece privada de toda capacidad jur铆dica y pasa, tras el matrimonio, de la potestad del padre a la del marido. La potestad del padre sobre sus hijos incluye que puedan disponer libre y arbitrariamente de los reci茅n nacidos, pudiendo eliminar a los hijos nacidos con deformidades o, simplemente, no reconocerlos como hijos. Cierta limitaci贸n a esta patria potestad puede considerarse la norma seg煤n la cual el padre que vend铆a a su hijo, no una sino tres veces consecutivas, perd铆a todo derecho sobre 茅l, quien, a su vez, adquir铆a plena capacidad jur铆dica. El delito considerado m谩s grave es el parricidio.

LA DESEABLE FEMINIZACI脫N DE LA FAMILIA, LA SOCIEDAD Y EL ESTADO

La leg铆tima lucha de un calificado segmento de la mujer occidental聽聽聽por acceder al disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales y sus consecuentes responsabilidades sociales -隆qu茅 duda cabe!-, da sus frutos, algunos agridulces.

聽La mujer latina, en especial, ya cuenta en su patrimonio jur铆dico natural,聽聽con valores fundamentales de la persona individual, y exige le sean respetados: a la vida, a la salud f铆sica y mental, a la libertad en sus distintas manifestaciones, a la educaci贸n, cultura y recreaci贸n, al empleo, a la seguridad social y p煤blica, a la vivienda y al gobierno de sus comunidades, los m谩s conocidos.

En M茅xico, una 茅lite de ese sector femenino, desde hace d茅cadas, con la conquista del voto para elegir sus gobernantes -sea cual fuere todav铆a el respeto de los organismos y autoridades electorales-, ocupa cada vez m谩s importantes espacios en instituciones escolares, sea como alumnas, docentes o directivas; en puestos de mando en los sectores p煤blico, social y privado; y en cargos en los Partidos pol铆ticos y en los Poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, en los dos fueros y en los tres 贸rdenes de gobierno.

Desde luego que ha sido, es y ser谩 siempre deseable y hasta necesaria esta feminizaci贸n del mundo. Los valores gen茅ticos caracter铆sticos y diferenciados de la mujer, aquellos que nos trasmitieron nuestras madres, de maternidad responsable, dulzura, ternura, pudor, escr煤pulo, desinter茅s, desprendimiento, honra, honestidad, sacrificio, abnegaci贸n -seg煤n los m谩s reconocidos psic贸logos, como Erich Fromm en su cl谩sico "El arte de amar"-, son un ant铆doto contra tantas deformaciones, vicios y corruptelas que hist贸ricamente hemos dejado como ominosa huella los varones, en una sociedad hecha聽por聽y聽para聽hombres, todav铆a gobernada por un machismo聽聽moderado.

Hasta aqu铆 todo estar铆a muy bien. Pero en los 煤ltimos tiempos, al lado de la basura moral producida por el llamado sexo fuerte, con la que nos alimentamos cotidianamente en los amplificadores medios masivos de comunicaci贸n, escritos y electr贸nicos y redes sociales -en un sistema de vida que pareciera ya dar s铆ntomas de osteoporosis e incapacidad de聽聽controlar sus esf铆nteres morales-, la p谩gina roja incluye cada vez m谩s casos de mujeres acusadas de conductas il铆citas y hasta criminales, lo cual es una luz roja en el sem谩foro 茅tico de la sociedad moderna.

聽Ciertamente que no se trata de algo nuevo y que, hist贸ricamente, la criminalidad instintiva no tiene sexo, como se consigna en serios textos doctrinales (v.gr. La criminalidad femenina, de la Dra. Mar铆a de la Luz Lima Malvido). Es, en todo caso, producto de la triste condici贸n humana. Es un conjunto de casos aislados en los cuales, invariablemente, existe complicidad de alg煤n var贸n, magnificados y pintados de un amarillo intenso.

Pero podr铆an ser paradigm谩ticos de un tobog谩n conductual in茅dito y espec铆fico digno de alarma, para procurar su freno, minimizaci贸n o cancelaci贸n.

Que en el fondo de las cosas est谩 una crisis de la familia y de la escuela mexicanas, se demuestra con el s贸lo hecho de reflexionar que todos esos actores se criaron y pasaron por nuestros hogares y aulas educativas. Por algo un experto propugna por la creaci贸n de una Secretar铆a de Reeducaci贸n P煤blica.

Bienvenidas, mujeres, a la praxis de聽聽la lucha por el disfrute de los derechos que, por su naturaleza, han conquistado en la sociedad聽聽y en el Estado.聽聽Implica riesgos (como el que corro yo mismo de acus谩rseme de misoginia, por 茅ste texto de buena fe; o el de la anorexia y bulimia, males que crecientemente padecen las Ejecutivas norteamericanas de 茅xito).

Bienvenidas, tambi茅n, al pragmatismo del cumplimiento de sus deberes y responsabilidades que -sin abandonar su corresponsabilidad en el sagrado seno del hogar-, conllevan sus conductas, tareas聽聽y puestos, en la sociedad civil y en la sociedad pol铆tica.

Pero en su imprescindible nuevo lugar, 隆feminicen la pradera laboral! 隆No se masculinicen! 隆Ap贸rtenos su innovaci贸n y creatividad!

聽Es posible que la guerra por conquistar su espacio en la sociedad, las haya empujado a acopiar y utilizar el abigarrado arsenal de armas inventadas por los varones.

聽No nos imiten. Con ello, no solamente destruyen su seno familiar, sino el hogar patrio. Persistan en transformar el mundo -sin rupturas, traumas ni desgarramientos est茅riles- con su natural dotaci贸n gen茅tica, 茅tica y est茅tica superior.

Maquiavelo fue var贸n (aun cuando Juan Jacobo Rousseau, su hist贸rico, 茅tico e ideol贸gico聽聽antagonista, tambi茅n).

Todo, absolutamente todo lo anterior, no nos excluye, a los hombres ("鈥ecios que acus谩is a la mujer, sin ver que sois la ocasi贸n de lo mismo que culp谩is...".)聽聽de una urgente reforma interior y externa, que se traduzca en apreciar, valorar y respetar la compa帽铆a de la mujer. Como me afirm贸 una alumna: "No hay dama sin caballero, maestro."

Que a la sentencia El hombre es el lobo del hombre, no se le sume la de que La mujer es la loba de la mujer.

Las necesitamos femeninas.

Para seguir siendo, por siempre, esencialmente聽聽mujeres.


Nuestros Lectores opinan:


 



Comentar

Video

Galer铆as

Encuesta

驴Estas de acuerdo o en contra del servicio de Uber en Mexicali?
A favor
En contra
No me interesa


Ver resultados