¿Y DÓNDE ESTA EL PROCURADOR?
  Superada la crisis de inseguridad en Tijuana que esperamos permanezca, comienza a extrañarse la presencia en Mexicali del procurador Rommel Moreno Manjarrez. Sobre todo, cuando en el arranque de la semana, la capital de Baja California ha sido escenario de un par de hechos criminales no muy propias de estas latitudes. El lunes un par de sinaloenses fueron ejecutados a bordo de  un automóvil  en un camino al Sur de San Felipe y ayer, los cuerpos de cuatro personas originarias del mismo estado, pero que igual pudieran no tener relación alguna entre sí, aparecieron ejecutadas en un baldío en esta ciudad. Hacía tiempo que Mexicali no vivía una situación de este tipo y estamos a tiempo de evitarlo, pero para eso se hace necesaria una mayor presencia del fiscal del Estado, Rommel Moreno. Si bien también es verdad que la Zona Costa requiere atención permanente, la detención del “Teo” y “El Muletas”, así como varios de sus sicarios, traerá consigo un periodo de paz y tranquilidad para esa zona que se había convertido en tierra de nadie. Pero hoy Mexicali requiere de esa misma atención que por varios meses el titular de la PGJE puso en Tijuana, antes de que las cosas se descompongan y nos convirtamos en víctimas del efecto “cucaracha”. Estamos ciertos que la labor de la PGJE está más enfocada a la investigación de los crímenes que a la prevención, pero ante la falta de capacidad de respuesta de  quienes se suponen tienen esa responsabilidad, alguien tiene que hacerlo. Finalmente vale más prevenir que lamentar.